Déjate caer despacio,
no te agites por las prisas;
recuerda,
nunca nada fue mas grato
que el placer inmenso
de tener por vid la vida,
para hacer con ella
un delicioso vino.
Refréscate por la mañana,
descansa por las tardes,
aprende a disfrutar las estrellas;
piensa,
no hay abismos para el que mira,
no hay soledad para quien ama,
no hay llanto para quien sonríe,
existe solo verdad en quien se entrega;
por ello,
vive únicamente para entender.
Prodígate
sin medir la forma.
Aléjate de lo que ensordece,
no te dejes atropellar por la duda;
regálate cada día pensamientos honestos
y no te esfuerces por encontrar,
ya Dios dispuso lo mejor para ti.
No te sacrifiques por un placer,
solo traerás agotamiento y peso a tus espaldas.
Déjate guiar por el instinto
al final es tu mapa para llegar.
Rodeate de amigos,
para llenar tu corazón
y aprende que solo amando por completo
comprenderás,
porque quien ama a medias
nunca lo hace de verdad.
Trabaja sin detenerte,
disfruta lo hecho por tus manos;
nunca le pongas precio a la felicidad
y si deseas vivir en paz,
arrodilla tu alma
cada día,
siendo humilde
ante tu creador.
Piensa despacio,
pero hazlo de continuo,
sabes que te fue dado la potestad
de decidir por ti mismo;
no permitas que nadie
te quite ese derecho.
Siega tu siembra,
cómela y disfruta,
llora y ríe sobre ella.
Comprende,
eres único,
déjate ver.
Fortalece tu corazón con ilusiones;
nunca dejes de soñar.
Cuanto te sientas débil
alza tu voz y grita:
¡Cuan maravillosa eres vida!...
¡Como te estoy disfrutando!.
© Mario Oliva 2014
POEMAS
Misterioso momento
para determinar sentidos,
para crear excusas
para crear excusas
por mi propia existencia.
Camine buscando
el rastro agotado
el rastro agotado
de la numerosa estirpe
de seres creyentes
en la fuente perpetua
de la verdad humana.
Me moví sigiloso
Aprendiendo a degustar,
paladeando sin repasar,
el sabor inventado
de mi mas grande
obsesión.
Toque sin tregua
piel caliente, color, textura;
me acerque despacio
probando a tentarme,
te mordí entre descargas,
entre abismos interiores
entre tu y entre yo.
Se pareció al instinto,
me recordó las nubes,
me dedique a la sombra
me quede sin miedos.
Me asombro el silencio,
me impacto el encuentro,
me volví despacio
y al encontrar tu mirada,
me vi en tus ojos
reflejado como expectante.
Recibiendo el encuentro
de lo mas anhelado,
Se dibujo en tus labios
esa sonrisa de niña,
que me dijo un "te quiero"
tan sencillo y tan dulce
que tocando mi alma
me regalo un suspiro
tan tuyo y de pronto
tan mio
que entonces supe sin dudas
que entonces supe sin dudas
que era el amor.
© Mario Oliva 2014
© Mario Oliva 2014
Dejé en tus manos
a reposar mi destino,
y se inclino la noche
sobre mis sueños.
Cayeron tres estrellas,
una sobre mis ilusiones
el resto ya no importó,
pero opacaron
inmisericordemente
la oportunidad
de decir sin miedos.
Me interne despacio
en la espesura de la conciencia
y llegue de prisa al momento esperado.
Te ofrecí palabras sin ideas meditadas
que vistieran tu vergüenza.
Me sentiste penetrar en tu mirada
y vibraron tus tímpanos junto a mi voz,
¿que paso después?...
lo he olvidado.
No fueron las frases,
simplemente,
fue la presión del abrazo,
segundos antes
que te escaparas junto a mi
a ese momento eterno
que aun
comienza..
© Mario Oliva 2014
© Mario Oliva 2014

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